Trilema

Hace unos días me explicaron el siguiente chiste de médicos:
Entra un hombre en la consulta de su psicólogo y le dice:
- Verá Doctor, tengo un trilema -comenta el paciente preocupado.
- ¿Un trilema? -responde, extrañado el médico- ¿No será un dilema?
- No Doctor, un dilema es cuando, ante una situación concreta no sabes cuál de dos opciones escoger… pero mi caso es diferente; se lo voy a explicar, con su permiso.
- Claro, dígame.
- Hace unos meses, se mudó a la casa de al lado una vecina que está buenísima. Pocos días después de trasladarse tomó por costumbre pedirme cosas continuamente: “¿No tendrá un poquito de sal?” -siguió el paciente imitando una voz femenina- “¿Le importaría prestarme su segadora de césped?“, “¿Podría dejarme su coche para hacer un encargo?“. Como ve, Doctor -dijo ya con voz normal- a medida que cogíamos confianza me pedía favores mayores hasta que un día…
- ¿Si? Siga, por favor -pidió el médico ante la pausa de su paciente.
- Pues hace dos meses que me pidió 1.600€ y aún no me los ha devuelto.
- ¿Y qué tiene que ver con si trilema? -preguntó el psicólogo.
- A eso iba… a eso iba: cada mañana antes de ir al trabajo, paso por la casa de mi vecina a reclamar la deuda. Ella me recibe con un camisón de dormir transparente, sin nada debajo; me agarra de la entrepierna y me arrastra hasta el dormitorio para que hagamos el amor. Hacemos el amor apasionadamente hasta que…
- ¿Qué? ¿Qué sucede? -pregunta el médico intrigado.
- Pues… sale del armario su marido: un corpulento hombre de color con un miembro enorme y me sodomiza.
- ¡Increíble! ¿¡En serio!?
- Si Doctor, se lo juro ¡y ese es mi trilema!
- ¿Ese? No le entiendo.
- Verá Doctor… mi caso es un trilema porque yo ya no se si cada mañana, antes de ir a trabajar voy a cobrar la deuda, a follarme a mi vecina o a que me encule su marido.
A parte de la gracia que me pudo hacer, me hizo reflexionar ¿es posible que la palabra trilema realmente no exista?, consultando nuestro diccionario online oficial (los amiguitos de la R.A.E.) pude comprobar que, efectivamente la palabra trilema no existe.
Sin embargo, la palabra Dilema, si que existe:
Del Latín Dilemma, y este del Griego.
- Masculino. Argumento formado de dos proposiciones contrarias disyuntivamente, con tal artificio que, negada o concedida cualquiera de las dos, queda demostrado lo que se intenta probar.
- Masculino. Duda, disyuntiva.
Su etimología es la siguiente: δίλημμα
- δίς: dis = dos.
- λῆμμα: lemma = tema, premisa.
Por lo tanto, si nos encontramos en una situación como la del chiste (ejem… metafóricamente hablando, algunos no querríamos estar en una situación parecida) que nos empuja a decidir entre tres opciones ¿por qué no llamarlo trilema?:
- “Este examen es de tipo test, deberéis resolver 50 trilemas“
- “No se a que capital mudarme ¿Barcelona, Bilbao o Madrid? ¡menudo trilema!“
- “Tengo un trilema: no recuerdo quién me prestó estos tejanos ¿mi hermano, mi primo o mi colega?“
Y siguiendo la construcción etimológica de Dilema y Trilema, podríamos encontrarnos ante ¡Cuadrilemas, Pentalemas, Hexalemas, Heptalemas, Enealemas, Decalemas… Dodecalemas, Polilemas y Multilemas!
¿Cuál será el motivo por el que estos vocablos no están contemplados en el diccionario?
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